lunes, 18 de mayo de 2009


Me siento en las rocas. Observo como rompen las olas. El ruido me encanta. Me relajo. Me doy cuenta de que hay unos aventurados que se han metido en el agua, -que frío- pienso. Además, hay medusas. Bueno, da igual, miro más allá y veo el puerto. Me encantaría subirme a una lancha de esas e irme lejos de la orilla. Me levanto y camino por al lado del mar mojandome los pies, con las chancletas en la mano. Me tumbo en la arena y cierro los ojos. Intento unicamente escuchar el mar. Lo consigo.
Vuelvo a casa. Relajadísima.

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