martes, 10 de marzo de 2009

Me alzo en unos zapatos de tacón. Me siento mejor, más alta, estilizada incluso.
Me pongo un vestido, me sienta bien. Hoy es mi día. Lo sé, lo noto.
Nadie podrá molestarme o cambiar mi estado de ánimo.
Cada paso que doy es importante, disfruto de cada movimiento.
Siento como el tacón toca el suelo, impone. Piso fuerte.
Me paro en un bar, - una coca-cola por favor - ,
me siento en la barra y me la tomo. Tengo todo el tiempo del que dispongo.
No tengo prisa. Nada que hacer, que alivio.
Estoy contenta sin un motivo aparente, eso me gusta.
Me acabo la bebida, salgo. Me siento en el cuarto banco que veo,
me gusta el cuarto. Enciendo el reproductor de música y observo como pasea la gente.
Gente con prisa y gente sin ella. Parejas, solteros, amigos. Desconocidos.
Me gusta verles pasar. Me imagino como son, qué les gusta. Llegaré a conocerles algun día?
A algunos, quizás.
Miro el reloj, me tengo que ir. Me levanto, vuelvo a sentir como piso fuerte.
Me siento bien.

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